20100103

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20091202

Noche sin Luciérnagas


Dicen que terminas el año como lo inicias... NO

En ese caso debería estar viendo los fuegos artificiales abrazada a mi mejor amiga, con la felicidad a tope y con la mente en otro país. Quizá eso es lo único en común. Hace un año no podía dejar de pensar en México, ahora no dejo de pensar en Argentina, en Chile, en Alemania, donde todo parece ideal y los adios eran de frente y por razones de fuerza, no dando la espalda y fingiendo...


Salud por la Hipocresía Señoras y Señores!!! ¡¡¡SALUD!!!

20090920

Que se llama Soledad...






Hay ciertas horas de la madrugada que están hechas para la melancolía...




Escuchar música, acariciar el teclado con cierta admiración, escuchar la lluvia, poner atención a los sonidos nocturnos, esperar la luz de día, y también pensando seriamente entre caer en el cliché, mantener una esperanza de que el sueño venga a cubrir todo lo que nos duele recordar.

Los mejores recuerdos causan cierto dolor ¿es eso parte de la melancolía? el pensar a estas horas sobre los momentos más felices, se torna más bien en personas que nos han acompañado a lo largo de esos instantes. Una ceja levantada, una mirada, una sonrisa, una voz, un aroma, un sentimiento intranquilo en el estómago, y si tenemos suerte una mirada al cielo (estrellado, nublado, azul... whatever!)

Cuando se acerca el tiempo final de las tinieblas, tendemos a hacer el amor con nuestra mente. Poner las canciones que nos despiertan los párpados y nos hacen querer escuchar una vez más esa preconciencia que nos dice desde muy adentro, que quizá esos tiempos que anhelamos todavía pueden ser...

Pero no. Si bien es cierto que para todo hay niveles, los recuerdos solamente deben permanecer en el infierno, quemándose, gritando y llenando cada poro con su peste. Los recuerdos pertenecen irremediablemente al nivel del "FUE", porque ese es el lugar seguro donde los guardamos; ese es el lugar dónde sabemos que no pueden hacernos daño, y que lo único que pueden obtener de nosotros es una sonrisa o un movimiento negativo de cabeza para ahuyentarlos. Sin embargo, luego llega la madrugada, las canciones, las lecturas olvidadas, la necesidad de hablar, las películas elegidas por un ordenador masoquista que sabe que están hechas para verse en silencio y acompañado por la nada; llegan los errores, los minutos encimados y el insomnio con tanto ahínco evitado. ¡AH DEL INSOMNIO! es allí donde abrimos la puertecilla del estómago, y dejamos salir a los recuerdos. Los desempolvamos un poco, les quitamos la inmundicia, y los dejamos hablar, los dejamos escupir en nuestras caras, picar nuestros ojos y burlarse de nuestras lágrimas. Les damos libertad para andar por la casa, brincar en nuestra cama y echar a perder nuestra comida, para que cuando estén cansados, se den a la tarea de enviarnos a dormir, arroparnos y finalmente entrar por nuestra boca para dejar libre paso a nuestro inconciente, que para hacernos sentir menos miserables, crea una trama inacabable de sueños hermosos dónde todo lo que queremos se hace realidad y el pasado se torne en el futuro, pero de una forma aún más melodiosa.

¿Pero qué es peor? ¿Recordar o crear? ¿Pensar en lo que ya fue o en lo que nunca será? Lo peor definitivamente es el insomnio, hombrecillo de piernas cortas que te aconseja mal en las madrugadas y te deja soñar por las mañanas mientras te muele a cachetadas. La mejor receta jamás vendida: Sueño desmedido, dolor intenso de cuerpo y un nivel de soledad alarmante… ¿Realmente se llama Soledad?

20090820

Para todo hay niveles...


A veces la mierda nos llega un poco al cuello y empezamos a preocuparnos de que no haya olas, o peor aun, tiburones que las hagan, porque incluso entre tanta mierda, hay niveles de excreciones; y de cuando en cuando, nos detenemos a pensar (y por lo tanto dejar de pensar en tanta porquería) en lo mucho que nos gustaría que una ola de heces nos ahogara...

La verdad es que la culpa de que la mierda llegue a niveles insospechados es, como debe de suponerse, demasiada comida, comida en mal estado o incluso, por qué no, un estómago resentido. Cuando de un momento a otro un retortijón nos dobla por la mitad, y algo más que gas amenaza estoicamente con salir, es cuando nos llega el momento de la verdad. La cara cambia de color y la mueca se torna en lo que mi hermana bautiza como "carita de león"; es entonces cuando se sabe, aunque no se quiera aceptar, que dentro de poco nos veremos sometidos a un enclaustro voluntario (aunque no por eso evitable) que nos envolverá en una cortina de vapores nada agradables, una sensación no muy placentera, y aún más dolor en el alma (¿no está en el estómago?) que por cortesía y debido al lugar que en ese momento se visita llamaremos calambres gastrointestinales.

Llegará un momento en que después de actuar el papel del rey de la selva, pensemos que la mierda se a acabado, y se harán los últimos chequeos para verificarlo, se limpiara el desastre y procederemos a dejarlo ir como una parte mala del día; sin embargo, nunca hay que olvidar la siempre presente ironía de la vida, y que de una u otra forma es posible que las secuelas de los retortijones se repitan, o que lo que tomamos como algo de un día se convierta en gastritis, cubriéndonos del excreciones hasta el cuello.

¿Pero qué más da la ola enorme de heces? A fin de cuentas no es más que mierda acumulada; siempre queda la posibilidad de jalar la palanca y mirar como las cosas se van por el caño, y junto con ellas, todo lo que se fue acumulando, el mal olor, las falsas esperanzas de que de un momento a otro la mierda desapareciera sola e incluso la ayuda del "amigo" que con una gran boca de succión en lugar de ayudar a destapar, lo que hace es que el agua sucia se regrese un poco y vaya en aumento. Es entonces cuando con asco e incluso con cierta compasión, bajaremos la tapa del sanitario y le daremos muerte; o al menos eso pensaremos con optimismo, ya que la verdad es que tarde o temprano, se irá a juntar con otra, se medirá, pesará y cuantificará la mierda que cada uno produjo y una ola cubrirá a cada uno con lo correspondiente; a fin de cuentas, para todo hay niveles ¿no?

20090724

Me dan ganas de bailar como Travolta...


A veces me doy cuenta que doy de vueltas porque tengo los brazos extendidos hacia los constados; porque sé que el cielo o el techo no pueden moverse de ese modo; porque las personas se deforman, al igual que sus acciones, sentimientos y voces...


A veces creo que yo estoy estática y el mundo es el que gira con los brazos extendidos, deformándome, haciendo pedazos los sentimientos, las acciones y mi voz; jugando a un juego macabro del que los jirones de colores son cómplices y que te dicen que el vértigo es una obligación...


Pero últimamente, me he dado cuenta (o eso me gustaría creer) de que, no hay nadie estático; ni el mundo ni yo, ni las voces, los sentimientos y las acciones. Es más bien como un giro continuo para lados opuestos, en los que las caras se encuentran de vez en vez, pensando, si realmente ese reflejo fugaz en el espejo de los momentos fue real...


Entonces la ventana del Messenger parpadea... HEY! YO TAMBIÉN QUIERO BAILAR COMO TRAVOLTA CHÉ!

20090622

Buenos Aires


Mis manos y estas calles son láminas de hielo.
Te busco perdido por San Telmo,
colgado de los cables que unen los tejados.

La lluvia cae como una vieja canción de los Stones,
como el ángel que empujaron de un avión.
Y siempre es jueves en la Plaza de Mayo.


Te busco tras el vaho de un cristal del colectivo
y, en la cena, los malvados de mis amigos
me preguntan una y otra vez por ti.


Y caen los rostros en los charcos de Corrientes,
bajo hojas secas guarda sus sueños la gente.
Y en la tormenta, senadores que escapan,
cristales rotos frente a la Casa Rosada.


Los autos pasan lentos como una manada de elefantes,
en lo oscuro una mujer me ofrece mate
y Charlie salta por mí desde un rascacielos.


Hoy Boca gana y una joven que me recuerda a ti
hace las maletas. El FMI te desnuda en el peor invierno.


Hoy te he dejado grabada esta ciudad en el contestador.
De fondo se oye, cada día canta mejor,
siglo veinte, cambalache, problemático y febril.


Y tarareas una canción de los Redondos.
Hoy iré al río, te buscaré en el fondo.
Mafalda juega a la guerra nuclear.
Iré a San Telmo, hoy te tengo que encontrar...

Ismael Serrano

20090614

Insomnio

Y de pronto te encuentras con que no puedes dormir... Preocupado por alguien, pensando en alguien, estresandote por algo, culpando a la cafeína, a la ociosidad... Pero empieza a molestarte, a cazarte en sueños, se involucra en pesadillas, te pone triste, histérico, mal... Dejas el café de lado, al igual que el azucar y la cena, pero te encuentras con que no sirve... Hay que tener miedo...